La noticia de que el presidente interino de la Universidad de Puerto Rico (UPR) haya decretado un receso académico y administrativo del 12 al 16 de octubre del presente me ha dejado igual de impresionada que cuando supe que el presidente de Estados Unidos de América, Barack Obama, había ganado el premio Nobel de la Paz a tan sólo 9 meses y medio de haber ocupado su puesto. La única diferencia es que la primera no consiguió hacerme sonreir. Pero, si no fuera por estas mini vacaciones forzadas, no podría estar escribiendo esta nota con la carga académica que la Escuela de Arquitectura de la UPR nos regala cada semestre, cada día.

Nuestro pueblo se enfrenta a una coyuntura social, política y económica como nunca antes. Una situación difícil desde cualquier ángulo que se analice. Los últimos años han sido unos muy duros especialmente para nuestra economía. Han sido ciclos de cuadrar el presupuesto del estado con préstamos, endeudando más al país, siendo estas soluciones unos parchitos que resuelven el problema en el momento pero que representan más problemas a largo plazo. Como buenos puertorriqueños: “el que venga atrás que arree con las consecuencias” como dicen en el campo. Lo que vivimos ahora no son los efectos de malas decisiones tomadas hace 4 u 8 años solamente, son los efectos de malas decisiones tomadas hace 4, 8, 12,16 y hasta 20 años atrás (quién sabe si más). Ahora, que estamos en el abismo, se están tomando otras decisiones que aparentan ser la solución correcta a nuestros problemas, pero la realidad es que no necesariamente lo son y peor aún, pueden ser contraproducentes.

En los 9 meses y medio que van de este año y de la nueva administración se ha visto de todo. Desde la prohibición de algunos  libros en el Departamento de Educación (DE) y cesantías de empleados públicos, hasta huevazos y burlas de todo tipo.

Hace aproximadamente dos semanas, se llevó a cabo la fase II de la llamada Ley 7 que lo único que ha hecho es hundir a nuestro país en un ambiente de desesperanza, depresión, caos y hostilidad en todos los sectores. La gente con poquito tiene para volverse loca y agresiva, y con esto le han dado razones de más. Por eso es que digo que las aparentes soluciones a nuestros problemas pueden ser contraproducentes. Especialmente cuando existen dos o tres buscones cuya razón de vivir es fastidiar (por decirlo bonito) y sembrar cizaña. Tratemos de manejar este tema con objetividad y vamos a los hechos observándolo desde el punto de vista de la administración que es la que implanta la Ley y del Pueblo que es el que se ve directamente afectado.

Creo que todo el mundo recuerda lo que sucedió en Puerto Rico en mayo de 2006. El gobernador de Puerto Rico para ese entonces, Aníbal Acevedo Vilá (AAV), se vio obligado a cerrar el gobierno por falta de fondos para pagar la nómina (Oprima aquí para ver artículo), esto debido a la pobre comunicación entre el Ejecutivo y el Legislativo liderados por partidos políticos opuestos (Oprima aquí para ver artículo). Como nota al calce, quedó bastante claro para el electorado que un gobierno compartido no sirve. Ahora en el 2009 nos enfrentamos a una situación similar, aunque con un nivel mayor de dificultad considerando que el panorama económico mundial ha decaído bastante entre el 2006 y el 2009.  Para atajar el problema y evitar tener que llegar a lo mismo que en el 2006, el actual gobernador de Puerto Rico Luis G. Fortuño (LGF) y su administración elaboraron la muy conocida y, aparentemente, bien ponderada Ley 7.

Esta Ley, para unos nefasta y para otros la solución a todos los problemas del País, tiene dos propósitos principales según sus redactores: (1) corregir la situacion presupuestaria, y (2) estimular la economía para revertir la contracción de los últimos años. Esto se lograría mediante 4 medidas conocidas como el Programa de estabilización fiscal y reconstrucción económica de Puerto Rico: para cuadrar el presupuesto habrá reducción de gastos, aumentos de ingresos y mejor fiscalización, y medidas financieras; y para impulsar el desarrollo económico se crean la Ley del Programa de Estímulo Económico Criollo,  la Ley para implantar la Ley Federal de Estímulo Económico y la Ley de las Alianzas Público-Privadas. Según esta Ley, y cito,  “el programa está diseñado para  que cualquier efecto recesionario de las medidas de control fiscal sea contrarrestado por los efectos progresivos de las medidas de desarrollo económico para que, en su efecto neto, el programa en su totalidad  sea progresivo. “

La Ley 7 tiene mucha tela de donde cortar, pero vamos a lo que tiene a la gente echando chispas y la razón principal por la que este jueves 15 de octubre de 2009 se ha convocado a un paro nacional: las cesantías de más de 20,000 empleados públicos desde que comenzó la fase II en julio de 2009. Esta administración está cumpliendo con su plataforma de gobierno, excepto con la parte en la que dijo que sólo iba a botar a AAV. El pueblo tiene que ser bien “naïve” (ingenuo) para creerse todas las promesas de campaña y es el verdadero culpable por no informarse antes de votar. Por eso mismo es que las plataformas de gobierno de los partidos se hacen públicas. Aunque hay que darle el beneficio de la duda porque si te mienten, no puedes hacer mucho (a menos que te lo adviertan como sucedió en las pasadas elecciones). La realidad es que no es lo mismo prometer desde afuera que cumplir desde adentro. El candidato que sea va a decir lo que el pueblo quiere escuchar, no necesariamente la realidad. Me parece además que es una falta de respeto el recostarse, luego de ganar unas elecciones abrumadoramente y de que las cosas no salgan como prometió, de que no tenía conocimiento de la mala administración (acción y efecto de administrar) de la pasada administración (equipo de gobierno) especialmente cuando el actual gobernador LGF era el comisionado residente de la pasada administración y cuando la Legislatura estaba en manos de su partido. Él pudo haber hecho mucho más en conjunto con AAV aunque fueran de partidos de oposición. Al final del día, tan pronto ganan las elecciones se deben olvidar de que pertenecen a un partido político y enfocarse en que están ahí para trabajar por y para el Pueblo. Desde esa perspectiva, todas las administraciones que ha tenido Puerto Rico han errado, por lo que si esta administración culpa a la pasada de los problemas actuales se está culpando ella misma porque quienes la componen eran parte también de la pasada y son igual de culpables.

En fin, todas las administraciones saben que tienen que achicar el gobierno, independientemente de que digan que no es que el gobierno sea muy grande sino que el sector privado es muy pequeño. Como les decía en una nota anterior: “¿Cuántas personas se necesitan para tapar un boquete en la carretera? Aparentemente nueve.” O sea, si van 9 personas a tapar un rotito en la carretera, no me quiero imaginar la cantidad de empleados públicos que no son imprescindibles. Eso sin entrar en detalles del montón de empleados que no hacen su trabajo, que son unas batatas que sólo quieren recibir su cheque y representan una carga, más que una ayuda, para el sistema. Claro, no se puede generalizar porque son más los que se fajan por hacer su trabajo como Dios manda y dan un buen servicio. El error estuvo en seguir contratando gente descontroladamente, en parte, como favores políticos. Pero como dicen por ahí, “a lo hecho, pecho”. Esa es la actitud que se está asumiendo y pues quieren achicarlo [el gobierno] a como de lugar, repartiendo cesantías por doquier. Y la realidad es que para lograrlo hay que prescindir de los servicios de muchos empleados, pero hay que seguir el principio de “no es lo que haces, es cómo lo haces”.

La pasada administración (de AAV) dio los primeros pasos para lograr este objetivo al implementar iniciativas de congelación de plazas y reducción de gastos. Obviamente esto no era suficiente y el tiempo era apremiante por lo que era de esperarse que la nueva administración continuara con estas iniciativas y añadiera otras para conseguir un buen resultado. El ex director ejecutivo de la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OGP), Armando Valdés,  nos dice que entre las nuevas iniciativas deberían: “Promover un consenso multisectorial para evaluar la reducción parcial de horario y ventanas de retiro. Con el apoyo de una legislatura cooperadora, aprobar una reorganización gubernamental sensible y préstamos mesurados para cubrir la insuficiencia de recaudo a corto plazo. Y promover medidas, junto a las del Presidente Obama, para reactivar la economía y el crecimiento de los ingresos del Estado.” (Fuente: Blog de Armando A. Valdés Prieto)

La parte que esta nueva administración se niega a aceptar es la de “corto plazo” y “préstamo”, obviando que lo primero que hicieron este año fue tomar prestado. Pero hay que señalar que la Ley 7 sí contempla algunas de estas medidas. La fase I de esta Ley tenía dos componentes: (1) ofrecía una ventana para que aquellos empleados públicos con veinte años o más de servicio público puedan acogerse a una reducción permanente de jornada de un día por quincena, y (2) se establecía un programa de renuncias voluntarias incentivadas.  Si pasaron a la fase II es obvio que la primera no funcionó. Pero eso era de esperarse. Nadie va a querer que le reduzcan el chequecito y mucho menos renunciar a su trabajo voluntariamente. Al implementarse la fase II, que es por la que estamos pasando ahora, cerca de 20,000 empleados fueron despedidos. Luego se pasaría a la fase III que contempla dos medidas adicionales: (1) congelación de todos los aumentos de sueldo, beneficios marginales y todo otro aumento, compensación o beneficio económico, independientemente de la fuente de los mismos, a todos los empleados públicos a partir del 1ro de julio de 2009 y por dos años fiscales, y (2) suspensión por el mismo espacio de tiempo de  todas las disposiciones vigentes, sin importar su fuente, referentes a ascensos, traslados, movimientos de personal y distribución de tareas de manera que el único criterio rector para los movimientos de personal y redistribución de tareas dentro de una agencia o entre agencias sea el criterio de necesidad del servicio. Bajo esta Ley se alega que la reducción de jornada general no es una alternativa viable porque “impactaría enormemente el ingreso de los empleados” y “dejaría al gobierno inoperante”. De todas maneras, sea cual sea la medida (más sensible o menos sensible) que el gobierno (cualquier gobierno) utilice para lograr sus objetivos va a estar mal y será criticada y repudiada. Es así.

Si analizamos la realidad, tener un sueldo reducido es mejor que no tener ninguno, esa es una. Segundo, con las recientes cesantías, algunas dependencias del gobierno han quedado inoperantes como fue el caso del Consejo de Educación Superior (CES). El resultado de los despidos en este cuerpo redundó en que, para los que se quedaron, era imposible trabajar con tan limitado personal y renunciaron. Entonces “cerraron” el Consejo porque no había quien lo manejara. Así que, al final del día, los empleados no vieron un impacto enorme en sus ingresos, simplemente se quedaron sin ellos, pero al menos el gobierno no quedó inoperante, sólo algunas dependencias claves. Esto sin mencionar el lío con la Procuradoría del Envejeciente que recibe fondos federales.

Por un lado no pueden decir que no hubo una fase “más sensible” que fue la primera, la voluntaria. Pero era obvio que no iba a funcionar y lo de “sensible” es debatible. Tampoco pueden decir que no pensaron en todas las posibles alternativas para no despedir empleados porque la Ley 7 las detalla todas. Simplemente fueron rechazadas por “no ser viables debido a la magnitud del déficit” a juicio de los redactores. Eso es un hecho. El punto es que ya se procedió con la fase II y el daño está hecho.

Mañana se convocó a un paro nacional, en resumen, por 11 razones según la Coalición Todo Puerto Rico por Puerto Rico entre ellas “Porque el gobierno se ha negado a considerar las numerosas propuestas y alternativas que le han sometido muchas organizaciones y grupos del país.” Si analizamos las 4 propuestas de esta coalición, sólo dos aportarían algo a la raíz del problema económico, pero no resolverían mucho. La primera de estas dos dice que “Se tomen medidas concretas y específicas en el Departamento de Hacienda, para que se logre cobrar todas las contribuciones necesarias, deteniendo la evasión contributiva, incluyendo el pago del IVU y el cobro de la multimillonaria deuda de los contribuyentes delincuentes, que asciende a más de $3,000 millones.” ¿Qué administración no ha intentado lograr que todos los contribuyentes paguen lo que deben? Todas lo han intentado sin obtener frutos. ¿Por qué? Por la irresponsabilidad de algunos. Según un ciudadano tiene derechos, también tiene responsabilidades, y una de ellas es pagar sus contribuciones. Pero aquí la evasión contributiva es la orden del día, empezando por los políticos corruptos y sus amigotes. Es imposible recaudar los más de $3,000 millones  que se necesitan contando con esto. Y la segunda que “Se deje sin efecto la Ley de Incentivos Económicos firmada por la pasada administración y que se imponga una contribución justa a las corporaciones que hoy no pagan o aportan muy poco.” Con la combinación de ambas, y esperando obtener una cantidad de dinero real, no se cubriría el déficit. Creo que eso todo el mundo lo sabe.

Personalmente creo que el resultado, o más bien, lo que se pueda obtener de un paro o huelga es debatible en términos de los objetivos que puedan plantear los organizadores. Se puede conseguir mucho, poco o nada. El paro del pasado 5 de junio no tuvo gran efecto en las políticas de la actual administración, así que si ese era el principal objetivo, perdieron el tiempo. Supongo que pasará lo mismo con el paro de mañana. En términos de lo que verdaderamente e ineludiblemente puede lograr un paro está el fastidiar el tráfico, por decir algo simple,  y en hacer enojar al los que puedan o no estar de acuerdo con ellos, pero que no asisten al paro por X o Y razones. Por mi parte, se pueden expresar todo lo que quieran, es su derecho, siempre y cuando no violen los derechos que tienen los demás de llegar a su trabajo, de llegar a sus escuelas, etc. Cada vez que hacen un paro o una huelga en la universidad lo que hay son 3 gatos frente a los portones (en proporción con la totalidad de la matrícula). Esos tres gatos no dejan entrar a los miles que sí quieren tomar clase porque necesitan graduarse, porque tienen investigaciones de meses y hasta de años que pueden echarse a perder, entre otras cosas. Entonces, esas personas que cierran los portones está ejerciendo su derecho a la libre expresión, pero ¿dónde queda mi derecho a la educación? Tus derechos terminan donde comienzan los míos. Con este ejemplo no me estoy refiriendo a lo que acontece esta semana en la UPR que es completamente opuesto, irónicamente. Si no a lo que ha sucedido en el pasado y a lo que puede suceder mañana en el paro nacional.

Ahora están pidiendo que no hagan compras el día de mañana (me imagino que en Plaza Las Américas, que ha “upped the ante” y no abrirá mañana por ser ese el punto de encuentro del paro nacional) en protesta y en apoyo al paro, esto por dar un ejemplo. El que quiera apoyarlos de esta manera, que lo haga, está en su perfecto derecho. Pero que ni se les ocurra impedir que otros puedan hacer sus compras, porque estarían violentando el derecho que tiene esa persona de hacer sus compras.

Entiendo perfectamente que, independientemente se logre algo con la administración o no a través del paro, el Pueblo lo que necesita es un medio para desahogarse porque se siente oprimido e impotente ante tanto abuso. Si el paro logra de alguna manera brindar un poco de sosiego a estas personas que fueron despedidas, entonces el esfuerzo no ha sido en vano y es totalmente válido. Es cuestión de ser tolerantes y respetar las ideologías de los demás.

Todos podemos vivir en armonía aunque pensemos diferente. De eso se trata una democracia.

¡Adelante Puerto Rico, con esperanza y fuerza hacia el futuro!

http://www2.eluniversal.com.mx/pls/impreso/noticia.html?id_nota=344505&tabla=notas
Posteado por: Dorianne Alvarado | 13 Octubre 2009

Actuemos con sentido común

Acabo de ver la cosa más [...] Es que no tengo palabras para describirlo. Hace unos minutos recibí una invitación a un evento por facebook llamado “Juntos se puede cerrar todas las cuentas” (Oprima aquí para ver el evento). Me pareció curioso el nombre así que decidí leer de qué se trataba. Para mi sorpresa la descripción del evento lee como sigue:

Carta al Banco Popular

A todos los puertorriqueños y puertorriqueñas:

Esta carta es para que la presentes en el Banco Popular al momento de cerrar tu cuenta bancaria, tarjeta de crédito, CD, IRA o cualquier otro instrumento que sirva a los intereses del Banco Popular.

Hazlo con conciencia y la convicción de que esta acción va a contribuir al bien común. Hay alternativas para depositar tu dinero. Busca una cooperativa y sé dueño de tus ahorros.

Gracias.

Todos somos uno

¿Qué es esto? O sea, ¿de qué estamos hablando? Tanto que se critica a la administración de Luis Fortuño por los miles de empleados que quedaron cesanteados bajo la Ley 7 y esta gente pretende que los clientes del Banco Popular de Puerto Rico (BPPR) cierren todas sus cuentas. Pensemos por un segundo que todo el mundo lo haga, entonces el BPPR tendrá que cerrar operaciones. ¿Qué va a pasar con los empleados del BPPR que, al igual que los empleados públicos cesanteados, son padres de familia y tienen compromisos? Se van a ir a la calle también. Se unirán a los más de 20,ooo servidores públicos desempleados de este País.

El daño no se lo van a hacer a Richard Carrión (presidente de BPPR), ni a los ejecutivos y accionistas. Esa gente ya tiene su fortuna y sus ahorros. Se montan en un avión y se acabó el problema. El daño se lo van a hacer a ese hermano puertorriqueño al que tanto dicen defender, que se quedará sin su trabajo, sin su sueldo. ¿Cómo va a alimentar a su familia? ¿Cómo va a pagar su casa? ¿No es eso por lo que este jueves, 15 de octubre, hay un paro nacional? Para que se respeten los derechos de los servidores públicos cesanteados que son padres de familia y tienen que pagar deudas y no van a tener con qué. Pues permíntanme informarles que los empleados del BPPR también tienen familias que mantener y deudas que pagar, igual que todo empleado en este País y en el mundo. Me parece injusto que unos pocos quieran acabar con una empresa que emplea a miles de personas y que, independientemente de lo que hagan o dejen de hacer sus ejecutivos, representa la fuente de ingreso de miles de familias puertorriqueñas.

Antes de actuar, piensen en las consecuencias. Podrían estar haciéndose daño ustedes mismos. Denle el ejemplo al gobierno y actúen con mesura, ecuanimidad y, sobre todo, con sentido común.

**Si desea ver la carta dirigida al Sr. Carrión que pretenden entregar al cerrar sus cuentas oprima aquí o vaya a la página del evento.**

Posteado por: Dorianne Alvarado | 12 Octubre 2009

Educación pública en detrimento

El secretario del Departamento de Educación del Estado Libre Asociado de Puerto Rico, Carlos Chardón,  ha prohibido ciertos libros en los currículos de los estudiantes del sistema público de enseñanza del que yo soy producto. Hago la salvedad de que han sido prohibidos y no censurados porque según Chardón lo que se pretende es que los libros en cuestión no se puedan leer a ciertos grados por el nivel de madurez que presentan los estudiantes del sistema hoy día. Para mi esto fue una cachetada. En séptimo grado uno de los libros que tuve que leer fue Lautaro; yo no he leído libro más cruel y sangriento que ese en mi vida y considerando que lo leí a los 12 años, es bastante fuerte. Libros como La charcaLa pasión según Antígona Pérez o Cuentos de amor, de locura y de muerte formaron parte de mi proceso de aprendizaje y me hicieron crecer.

La postura de que estos jóvenes no tienen la madurez necesaria para leer esto me parece una sin fundamentos porque, aunque considero que la generación de mi hermano que está en escuela superior ahora, es mucho menos madura que mi generación cuando estabamos en esa etapa, es una generalización. La interpretación de estas lecturas depende de varios factores: (1) la seriedad con que el maestro discuta las situaciones y los conceptos; (2) la seriedad con que el estudiante interprete lo que lee; (3) la madurez de cada estudiante y (4) el interés que tenga el estudiante en aprender y ampliar su conocimiento en literatura. Si el estudiante no tiene el interés definitivamente lo va a tomar como chiste y buscará otras connotaciones erróneas, y de paso, arrastrará a dos o tres de sus compañeros que no tienen una base firme en cuanto a interés por ser mejor estudiante. Eso es algo que no se puede controlar, pero no se puede permitir que todos pierdan la oportunidad de leer un buen libro y de aprender de esa experiencia por culpa de unos pocos.

El hecho de que quieran prohibir ciertos libros en los currículos de enseñanza implica que los estudiantes del sistema público no estarán expuestos a las mismas experiencias que los estudiantes del sistema de educación privada del país y que al llegar a la universidad se enfrentarán a los mismos retos que ellos pero con menos herramientas. Por lo tanto, el DE está poniendo automáticamente en desventaja a sus alumnos en cuanto a nuestra lengua materna y a nuestra literatura como ha sucedido siempre en cuanto a la enseñanza del inglés. Un fuerte aplauso, muy fuerte.

Posteado por: Dorianne Alvarado | 1 Agosto 2009

Un cambio radical

Hace tres días terminó la primera parte de una nueva etapa en mi vida: mi primera clase de diseño de mi maestría en arquitectura. Brutal. No hay otra palabra para describirlo, y no lo digo porque haya sido una buena o mala experiencia, sino porque fue duro. Creo que estos dos meses fueron más fuertes que los cinco años de mi bachillerato. Las amanecidas fueron la orden del día, algo que no fue un pie forzado en mi bachillerato de ingeniería. La realidad es que, en cinco años, solamente me amanecí (de no dormir absolutamente nada) el último día de mi bachillerato y solamente porque nos robaron las piezas de nuestro proyecto y lo tuvimos que rehacer por completo. Lo demás fueron noches largas pero siempre lograba dormir algo. Aquí no. Puedo decir que tres de los cinco días de la semana con clase no dormía,y los otros dos, solamente descansaba unas horas.

Debo aclarar que este programa de arquitectura es para estudiantes con bachillerato en otras disciplinas, por lo que uno entiende y parte de la premisa de que el estudiante no tiene ningún conocimiento en el área. Este curso se dividió en dos partes o secciones. Cada una sería impartida por un profesor distinto que calificaría por su cuenta y luego se unirían ambas calificaciones para obtener una sola. Según el calendario académico oficial, este curso se extendería desde el 8 de junio hasta el 23 de julio.

Antes de que comenzaran las clases, nos dieron una lista de libros y materiales que debiamos tener. Yo estaba muy entusiasmada con la idea de comprar todo lo necesario, hasta que me dijeron el monto a pagar: ¡alrededor de $300! De todas maneras mi emoción seguía en pie. Comenzaron las clases y ese primer día, lunes, el profesor nos pidió nuestro primer proyecto para el viernes de esa misma semana. Además de que nadie entendía lo que quería con el proyecto, no sabiamos nada de nada y era obvio que él no nos lo iba a enseñar. Para completar, ese viernes, 12 de junio, era la graduación de mi novio y de otras personas muy especiales para mi en el Recinto Universitario de Mayagüez de la UPR y quería asistir. De más está decir que eso no iba a ser posible.

Esa primera semana fue un horror. Todos estabamos perdidos en cuanto al objetivo, a las técnicas y a los materiales que se utilizarían, y el profesor no era de gran ayuda. De hecho, y para más decir, el día antes de la entrega del proyecto, lo cambié por completo y comencé “from scratch”. Lo mejor que pude haber hecho.

Todo proyecto de arquitectura, el día de entrega, tiene lo que se conoce como un jurado, que no es más que una crítica a los proyectos de la clase con un panel de arquitectos invitados y, por supuesto, el profesor del curso. Ese jurado no fue así, simplemente nosotros mismos le dabamos la crítica a nuestros compañeros. No estuvo tan mal.

Ese mismo día, nos dieron las especificaciones para el segundo proyecto. Poco sabiamos del desastre que se avecinaba. Los días pasaban, con algunas horas de descanso semanales y cada vez el concepto de mi proyecto me parecía más lejos de lo que yo quería. Primero, lo miraba y no gritaba mi identidad, mi estilo. Segundo, me parecía horrible. Tercero, la mayoría de las cosas que tenía, era por el capricho del profesor.

Llegó el gran día del jurado, y los panelistas no eran peores porque no era posible. A la arquitecta invitada “le molestaba” todo lo que veía, no tan solo de mi proyecto, sino de todos. Esa era su forma de expresar su desacuerdo y ciertas decisiones que se tomaron para llegar al producto final: ” Es que me molesta ver eso ahí…”. Fue desesperante. Tanto así que fui hostil con ella y, los que me conocen, saben que es difícil que pierda la paciencia. Esta vez la perdí. A eso se le añade la falta de descanso, el hambre, porque llevabamos horas en el jurado y no habiamos comido nada, y la apatía que sentía por ella. El arquitecto invitado, arrogante como ella pero a un grado menor, fue opacado por la diva de la que les hablo en estos términos.

A este punto del curso, las notas no eran nada alentadoras. Eran mediocres. Tanto así que varias veces consideré no continuar en arquitectura y seguir otro camino: la contabilidad. Es otra espinita que tengo y espero poder, algún día, estudiar esa disciplina y,  por qué no, convertirme en CPA. La frustración fue grande, muy grande. Pero decidí, al igual que con ingeniería, seguir hasta el final, no importa qué.

Para el tercer y último proyecto con nuestro primer profesor me fajé. Lo sudé, literalmente. Cuando llegó el día del jurado, habían tres arquitectos invitados, uno de ellos sería mi próximo profesor. Yo esperaba, por supuesto, causarle una buena primera impresión. Afortunadamente lo logré y mi trabajo fue uno de los más sobresalientes. Con esto tenía esperanza de que esa nota mediocre mejorara.

Comenzó la segunda parte del curso con el nuevo profesor y puedo decir con franqueza que fue un cambio radical. El respeto hacia los estudiantes, la forma de impartir el curso, el método de enseñanza, los objetivos de los proyectos, el periodo de tiempo para cumplir con esos objetivos eran todos justos y razonables tomando en consideración nuestra condición de estudiantes novatos en el área. Además, nos trató como los profesionales que somos. Algo que se le olvidó al otro profesor.

Este cambio redundó en un mejor desempeño de todos y cada uno de nosotros. Los proyectos que surgieron en esta segunda parte fueron espectaculares y todos dejamos atrás las frustraciones causadas por metodologías antipedagógicas de una persona que quizás tuvo la mejor intención y que, de todas maneras, nos enseñó bastante. De todo se aprende y estoy segura de que si no hubiesemos pasado por esa experiencia traumática, por llamarle de alguna manera, no hubiesemos obtenido los resultados que se obtuvieron al final.

Después de toda la odisea, obtuve una excelente calificación en el curso. Ha sido la nota que más he trabajado en mi vida y dudo que sea la última. En general, y fuera de la inmensa alegría que sentí al conocer la calificación, tengo mis quejas. Primero, la Escuela de Arquitectura y sus profesores deben aprender a establecer los proyectos de clases y sus objetivos de acuerdo al celendario académico oficial de la universidad. Ellos tienen esta única mala costumbre de dar clases hasta los días feriados, como sucedió este verano, y de extenderse más allá del último día establecido en calendario. Esto resulta en problemas tanto para el estudiantado como para los profesores por la entrega de notas. A estas alturas de la vida, eso ya debería estar corregido, pero no es así. Segundo, al parecer la arquitectura es una profesión para ricos porque en un solo curso, este verano, gasté alrededor de $1200 en materiales solamente. ¡Es un asalto! Le doy gracias a Dios que esta es la universidad del estado y los créditos son más económicos porque si no, no creo que hubiese podido continuar.

Fuera de eso, estoy muy complacida con los resultados obtenidos este verano, no tan solo por las calificaciones, sino por el conocimiento adquirido y por las amistades que logré establecer en tan poco tiempo. Personas muy inteligentes, amables, respetuosas y comprometidas, no tan solo con sus estudios y la profesión, sino también con la vida.

Le agradezco infinitamente a mis padres, a mi hermano, a mi novio y a sus padres por el apoyo incondicional que me brindaron en estos dos primeros meses de arquitectura; a mis profesores por encaminarme en la profesión; a mis compañeros por la solidaridad; ” and last but not least”, a Dios, por darme la fuerza para seguir adelante. Sólo espero poder continuar teniendo ese apoyo y esa fuerza para completar mis estudios y seguir cosechando triunfos ahora, en un futuro y siempre.

Posteado por: Dorianne Alvarado | 3 Junio 2009

¡Que vergüenza para el pueblo de Puerto Rico!

El Escambrón perdió su bandera azul. ¿Adivinen por qué? Por el constante incumplimiento de los estándares de calidad de agua, seguridad, servicios, educación y manejo ambiental. Claro, el que lee esto diría que es culpa de la Compañía de Parques Nacionales, que es la encargada del mantenimiento de este balneario, del municipio o del gobierno estatal. Pero, si evaluamos bien las razones por las que la Organización Pro Ambiente Sustentable “le quitó” la banderita azul, que le garantiza a los bañistas un balneario saludable, la reacción sería otra.

Las razones son sencillas: duchas y urinales rotos, y paredes vandalizadas. Esta organización ya se lo había advertido a la Compañía de Parques Nacionales en enero y se habían reparado los daños para la evaluación de marzo. La Compañía de Parques Nacionales cumplió. ¿Saben quién no cumplió? ¡Los ciudadanos, bañistas, visitantes y turistas que, irónicamente, son los que se benefician de El Escambrón! ¿Saben por qué? Porque a las dos semanas de la evaluación de marzo, el lugar no valía un centavo otra vez.

Entonces, nos quejamos de que el gobierno y las agencias no hacen nada, pero cuando lo hacen, nosotros mismos destruimos lo que se ha logrado con esfuerzo y con el dinero del pueblo. Lo triste del caso es que la degradación de El Escambrón afecta negativamente el turismo y esto, a su vez, afecta la economía. Por lo tanto, afecta a todos y cada uno de los puertorriqueños y puertorriqueñas que habitamos esta bella isla. El dichoso efecto dominó. ¿Es que acaso no aprendemos? Estoy totalmente decepcionada de los responsables de esta bajeza y me encantaría saber cómo se sentirían estos vándalos si entraran a su casa y se la destrozaran. Lo menos que pueden hacer es reparar estos daños de su bolsillo.

¡Que vergüenza para el pueblo de Puerto Rico!

Posteado por: Dorianne Alvarado | 30 Mayo 2009

El nuevo enfoque eco-amistoso

Ayer tuve que ir con mi tío a San Juan y de regreso me hizo parar en cuanto chinchorro había en el camino. Convirtió mi carro en un chiquero en un abrir y cerrar de ojos con latas, papeles y servilletas. Cuando ibamos por las famosas curvas entre Cayey y Aibonito él me dice riéndose: “¿A ti no te gusta contaminar el ambiente, verdad? Estás en eso de salvar el planeta y qué se yo…era para tirar la latita por la ventana…hay gente que las recoge”. Lo miré y le dije: “Sí, estoy en eso. Deja las latitas ahí que en casa se recicla.” Luego cambié un poco el tono y en son de broma y riéndome le digo: “Si hubieses tirado la latita, te dejaba con ella allí y tenías que regresar en pon.”

Esta situación no hizo más que reafirmar algo que había teorizado hace un tiempo atrás. En ese entonces creía que le estaban dando mucho énfasis a tener un estilo de vida verde, al uso de energía renovable, a la arquitectura sustentable, entre otras cosas que ya estaban a un nivel mucho más elevado de lo que la mayoría de la población puede “digerir”. Se olvidaron de los principios básicos que estaban intentando inculcarle a las personas sobre echar la basura en su lugar y sobre reciclar. ¿La razón? Muy probablemente un erudito nos diría que las soluciones tienen que ir al mismo paso que los problemas para poder atacarlos con prontitud e intentar resolverlos; como el problema del medio ambiente y el consumo desmedido de recursos no-renovables va “a las millas”, así deben ir las propuestas para resolverlo.  Y tendría razón.

El único problema con esto es que un grupo pequeñísimo, en proporción con la población mundial, es el que está al día con estas soluciones. El grueso se ha quedado atrás, todavía tratando de aprender que la basura se echa al zafacón, no en las carreteras, bosques o playas y que el aluminio, el papel y el vidrio se reciclan. Y aunque debo reconocer que aún siguen las campañas por mantener limpio el medio ambiente y por reciclar, ya no le dan el énfasis que le daban antes por el tsunami de prácticas verdes que nos arropa hoy día. Recuerdo bien aquel anuncio en formato de dibujos animados de una familia de cerditos en un picnic. Los cerditos estaban muy felices disfrutando del aire puro en el parque y al terminar su picnic, recogieron toda la basura y la echaron al zafacón. De repente una familia de humanos pasaba por el lugar, tirando basura y actuando como verdaderos “puercos”. Esa era la época en que el enfoque era reciclar y mantener limpio el medio ambiente. Un enfoque simple pero que atacaba un verdadero problema del día a día.

Aunque es excelente que surjan todas estas nuevas ideas verdes que definitivamente ayudan y ayudarán a nuestro planeta y a nosotros mismos, no debemos olvidar que no todos vamos por el mismo capítulo del libro. Para que verdaderamente logremos un avance en términos de mejorar nuestra capacidad para ser auto-sustentables, reducir emisiones, y vivir en armonía con la naturaleza y con todos los organismos vivos, debemos ir paso a paso. Tenemos que atacar todos los problemas de raíz en los diferentes niveles: desde la basura y el reciclaje hasta la construcción de casas eficientes y campos de molinos para producir energía eólica, creando así una cultura eco-amistosa.

Posteado por: Dorianne Alvarado | 18 Mayo 2009

El pensamiento crítico y la autocrítica

El ser humano, contrario al resto de los organismos vivos de nuestro planeta, tiene la oportunidad de desarrollar el pensamiento crítico y la autocrítica. Esto conlleva ejercitar la mente a diario mediante la observación de nuestro entorno, el descubrimiento de lo que nos rodea y de nosotros mismos y, por supuesto, el cuestionamiento a nivel intelectual de nuestras acciones, reacciones e invenciones.

Todo lo que no pertenezca a la madre naturaleza en su forma original, ya sea edificios, artefactos tecnológicos, o conceptos de la sociedad como la política y la economía por ejemplo, son invenciones del hombre. Todas ellas nos afectan directa o indirectamente y, por lo tanto, debemos analizar y cuestionar de cierta forma su presencia para poder coexistir armoniosamente.

Si le damos un vistazo a la historia, durante la colonización de América y en años subsiguientes ocurrió una gran migración de europeos al Nuevo Mundo principalmente porque Europa estaba llegando al límite de la producción de alimentos. Al menos eso decían en ese entonces. Hoy día nos bombardean con estadísticas de que en unos años los alimentos a nivel mundial escasearán por la sobrepoblación y otros factores. Si analizamos bien, la realidad es que la sobrepoblación ocurre en lugares específicos del planeta al igual que la escasez de alimentos, mientras en otros lugares no es así. Entonces, el verdadero problema al que nos enfrentamos es a una mala distribución de personas, de alimentos y de riquezas.

Lo mismo ocurre en otros niveles y aspectos de nuestra sociedad, como en la distribución de personal en las agencias de gobierno. La semana pasada se rompió un tubo de agua en la carretera que pasa frente a la casa de mi abuela. La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) lo arregló, pero no así a la carretera. Esta semana, unos empleados de Obras Públicas llegaron a arreglar el agujero dejado por la AAA. Entonces uno se pregunta, ¿cuántas personas se necesitan para tapar un boquete? Aparentemente nueve. Dos empleados hacían el trabajo de echar brea, uno era el chofer del camión en el que vinieron y los otros seis observaban a los otros tres que sí estaban trabajando. Con razón el gobierno está en crisis, tienen una pésima distribución de empleados y, por lo tanto, un proceso de contratación que merece revisión y modificación.

Por otro lado, y siguiendo con la historia, vemos que un evento recurrente lo es la guerra. Su principal causa es y siempre ha sido algún interés económico y/o político, en cualquiera de las épocas. Inclusive, la exploración espacial tiene, entre otros fines, proveer información y tecnología para la guerra. Esta parece ser el motor de la civilización y la que mueve la economía mundial ya que trae como consecuencia un ciclo de destrucción y reconstrucción. Al final, todo es una invención más del hombre.

Ahora bien, ¿qué sería del hombre y dónde estaría sin sus invenciones? ¿Qué serían el héroe sin su fusil o el pintor sin su pincel? Pero, ¿qué serían estos instrumentos sin sus instrumentistas? ¿Quién es el verdadero héroe y artista, Rambo o su ametralladora, Picasso o su pincel? Ciertamente Rambo y Picasso son el verdadero héroe y artista respectivamente. Independientemente de lo bien o mal que ellos usen la ametralladora o el pincel y del resultado que obtienen, estos son sólo instrumentos, invenciones del hombre. Las invenciones no deben y no pueden superar u opacar a su inventor porque estas no existirían sin él, ni al que las usa porque entonces no servirían de nada. Rambo y Picasso pueden usar otros instrumentos para lograr resultados similares, inclusive, pueden usar sus propias manos en ambos casos. Sin embargo, puede que el resultado no sea de la misma calidad que el que lograrían con la ametralladora y el pincel. Así que estos instrumentos, aunque no son ni héroe ni artista, son esenciales para sus instrumentistas.

Por esta razón, en la vida no todo es negro y no todo es blanco, es gris. Todo se basa en complementos para crear un balance universal. Nada es absoluto excepto lo divino. Eso que muchos llamamos Dios y que otros tantos llaman Madre Naturaleza  o Universo. A fin de cuentas todos nos referimos a una fuerza, una energía infinitamente superior a la de cualquier ser humano y que mantiene el balance necesario para que los animales, las plantas, el hombre y sus invenciones puedan coexistir en armonía.

El ser humano seguirá observando, descubriendo, cuestionando e inventando. Siempre estará en busca de respuestas para sus preguntas, dudas e inquietudes. Esta búsqueda, esta puesta en práctica del pensamiento crítico y la autocrítica es lo que diferencia al ser humano del resto de los animales. Ciertamente el ser humano seguirá preguntándose de dónde viene, y por qué y para qué está aquí. Seguirá cuestionando su existencia y la de todo ser sobre la faz de la tierra al igual que pasa una vida preguntándose que vino primero, el huevo o la gallina. Quizás algún día tenga una respuesta absoluta, quizás no. Mientras tanto las respuestas seguirán divididas o, como dije anteriormente, no negras ni blancas, sino grises. Es cuestión de tener perspectiva y usar el sentido común.

*Este escrito se basa en una de las clases del curso de Introducción a la Arquitectura ofrecida por el Profesor Oscar G. Marty.

Posteado por: Dorianne Alvarado | 4 Mayo 2009

No es lo mucho, es lo seguidito

Esta entrada no es precisamente una de las dos que estaban pendientes. Más bien es un paréntesis, porque sencillamente no podía contenerme. Es increíble como en este país se pierde el tiempo en trivialidades que no aportan en nada a nuestro desarrollo como pueblo y que sólo incrementan los gastos del gobierno y la discordia.

Hace exactamente tres meses atrás les hablaba sobre lo “creativa” que era nuestra nueva legislatura y que su creatividad era sólo un disfraz de su ineptitud. En aquel entonces dos legisladoras estaban siendo muy “creativas”: una quería rescatar un galeón del fondo del mar y la otra ponerle nombre al Centro de Convenciones de Puerto Rico. Luego de tres meses, el tema del Centro de Convenciones sigue dando de qué hablar y hasta la lista de nombres se extendió. No aprendieron la lección con el “Choliseo”. Pero lo que leí hoy en la prensa no tenía nada que ver con esas obras del pueblo de Puerto Rico, sino con el Tren Urbano.

El Tren Urbano (TU) es otra obra del pueblo de Puerto Rico que, independientemente sea eficiente o no, creo que nos ha resuelto a todos en una que otra ocasión. Ahora, el representante por el Partido Nuevo Progresista, Waldemar Quiles Rodríguez tuvo la genial idea de ponerle nombre a las estaciones del Tren Urbano. ¿Cuál es el empeño de ponerle nombre a todo? ¿Acaso les pagan a estos legisladores una comisión por cada obra pública bautizada por ellos? Porque si es así, entonces entiendo la desesperación de estas criaturas llenas de imaginación y tiempo libre que pueden, deben y, al parecer,  tienen que sacarse de la manga alguna resolución frívola al menos cada dos semanas para que parezca que están trabajando.

El TU cuenta con dieciséis (16) estaciones, de las cuales sólo una tiene el nombre de un prócer: la estación Rafael Martínez Nadal. El resto de las estaciones se conocen por el nombre del lugar donde están ubicadas, algo que tiene mucho sentido. La idea del señor Quiles es que cada estación lleve el nombre de alguna persona destacada en Puerto Rico (la lista de las estaciones con su nombre actual y el propuesto aparece publicada hoy en el periódico Primera Hora). Primero, la mayoría de la gente no conoce ni la mitad de las personas que serían homenajeadas con este acto. Segundo, hacer algo tan banal como esto, le costará miles al pueblo de Puerto Rico porque tendrán que cambiar todos los rótulos que puedan existir en todo el sistema del tren. Tercero, y creo que es lo más obvio de todo, esto redundaría en complicarle la vida a los usuarios del tren.

La manera más sencilla para no perderse al utilizar un sistema de transporte colectivo es que las paradas se llamen como el lugar en donde están ubicadas. He tenido la oportunidad de utilizar el sistema de CalTrain en el área de la bahía en California, el MUNI en San Francisco, el Subway en New York City, y el Metro-Mover y el Metro-Rail en Miami, siendo este último lo más parecido al TU de Puerto Rico. Todos ellos tienen algo en común: todas sus paradas llevan el nombre del lugar de ubicación. ¡Es la práctica más común y sensata en un sistema de transporte colectivo! Pero, como Puerto Rico lo hace mejor, tenemos que ponerle nombre de gente que no conocemos o recordamos para confundir tanto al visitante como al residente. De esta manera, nuestro país y nuestra sociedad pone a prueba su inteligencia y su creatividad, sobretodo. Además, desvía la atención de problemas más serios como la criminalidad, la crisis económica y el desempleo.

Felicito a este representante por unirse al movimiento de “Ponle nombre a una obra del pueblo de Puerto Rico” y esperemos que su disfraz no se rompa y quede su ineptitud al descubierto. Aunque creo que ya es demasiado tarde.

Posteado por: Dorianne Alvarado | 30 Abril 2009

A mis lectores

¡Saludos!

Les escribo porque en estos días he recibido varios correos electrónicos de algunos de ustedes. Están preocupados porque no he escrito en Desde mi ventana desde hace más de un mes. Tranquilos. Les cuento que hay dos entradas pendientes, pero estas conllevan más lectura e investigación que las anteriores porque tratan dos temas muy sensibles que afectan grandemente a nuestra sociedad. Como no he tenido el tiempo y la disponibilidad para hacerlo de la manera que quiero, me he tardado un poco más. Como dice el dicho: “tarde, pero seguro”.

Quiero asegurarles que no me he olvidado de Desde mi ventana y mucho menos de mis fieles lectores. Próximamente estaré complaciéndolos con una nueva entrada.

¡Gracias por su apoyo!

Un abrazo,
Dorianne

Posteado por: Dorianne Alvarado | 24 Marzo 2009

El verdadero amor de un padre

Una amiga me envió esto. Primero, lee la historia. Luego,  al ver el video,  entenderás. Te hará pensar en las cosas que son verdaderamente importantes en la vida.

¡El verdadero amor de un padre! El hijo le preguntó a su padre: “Papá, ¿formarías parte del maratón conmigo? El padre respondió: “Sí.” Fueron al maratón y lo completaron juntos. Padre e hijo fueron juntos a otros maratones. El padre siempre decía “sí” a las solicitudes de su hijo de participar juntos en las carreras. Un día, el hijo le preguntó a su padre, “Papá, ¿vamos a participar juntos en el “Ironman”?” El padre le dijo “sí”, también. El triatlón “Ironman” abarca un 2.4 millas nadando en los océanos, seguidos por unas 112 millas de pedaleo en bicicleta y terminando con 26.2 millas de carrera final a pie a lo largo de la costa de Big Island. Ellos son Dick (el hijo) con su padre Rick Hoyt. Ahora, observa el video…

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